Cuando la depresión llega, el mundo se vuelve pesado y la ilusión por las cosas que antes te llenaban se apaga poco a poco. Te cuesta levantarte, concentrarte o encontrar sentido al día a día, sintiendo que nada cambiará. En terapia ponemos palabras a ese vacío profundo y buscamos juntos pequeños pasos para recuperar luz y energía.